2026: situación del cobre en Sudamérica
Este año se perfila como un hito para la minería en Sudamérica. Con el cobre consolidado como el «oro rojo» de la transición energética y la revolución digital, los países andinos —especialmente Chile y Perú— se encuentran en el epicentro de un ciclo de precios históricamente altos y una demanda que no da tregua.
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Precios históricos y alza en la demanda
Las proyecciones para este 2026 son excepcionalmente optimistas. La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), por ejemplo, ha elevado su estimación de precio promedio a U$S 4,95 la libra para este año, superando considerablemente los U$S 4,55 previstos anteriormente. Algunos expertos sugieren incluso que, debido a la volatilidad y los bajos inventarios, el precio podría oscilar en un rango de U$S 5 a U$S 6 por libra.
Este fenómeno no es casualidad. El mercado enfrenta un déficit estructural de oferta. Mientras la producción mundial lucha por mantener el ritmo, la demanda se dispara no sólo por los vehículos eléctricos y los paneles solares, sino por un nuevo actor: la Inteligencia Artificial. Los centros de datos e infraestructura para IA requieren hasta cinco veces más cobre que las instalaciones convencionales, estableciendo un «piso» de precios más elevado y resiliente.
Chile lidera
El país que reafirma su posición como el principal productor mundial es Chile, con una participación cercana al 24 % del total global. Se estima que para 2026 la producción nacional alcance las 5,6 millones de toneladas.
Este escenario representa un «espaldarazo» para la economía chilena. Se calcula que por cada centavo que aumenta el precio promedio anual, el Estado recibe entre U$S 20 y U$S 25 millones adicionales en recaudación fiscal. Estos recursos son vitales para financiar la agenda social y aliviar presiones inflacionarias al fortalecer el peso chileno. Sin embargo, el desafío persiste en la capacidad de ejecutar proyectos y destrabar permisos para recuperar la productividad.
Perú y el ascenso de Las Bambas
En Perú, por su parte, el panorama también es de crecimiento, esta vez protagonizado por la mina Las Bambas. Tras haber superado años de conflictos sociales, hoy en día se perfila para ser la mayor productora del país andino este año, con una proyección que podría llegar a superar las 400.000 toneladas métricas finas (TMF).
Cabe destacar que el dinamismo del sector ha permitido que la recaudación minera en Perú dé saltos significativos, con el cobre representando casi la mitad de las exportaciones metálicas. No obstante, el crecimiento enfrenta la amenaza de lo que se considera como un exceso de burocracia, como así también la expansión de la minería informal, factores que pueden poner en riesgo la competitividad y la reputación internacional del sector.
Conclusión
Como hemos podido ver, el 2026 muestra un mercado del cobre en expansión y crecimiento, con grandes oportunidades para los países productores. Con una producción global que se estima en 23,73 millones de toneladas frente a una demanda de 28,4 millones, el déficit de cobre refinado mantendrá la tensión en los suministros. Para Sudamérica, en particular, la oportunidad que se debe tomar es clara: consolidar su liderazgo mundial mientras aprovecha los ingresos récord para asegurar un desarrollo sostenible.