Hipofosfito de Sodio – Página 3 – Codam S.A.

Hipofosfito de Sodio

Especificaciones Técnicas

Características Físicas: Polvo blanco
Packaging: Bolsas de 25 kg.
Origen: Francia / China

polvo

Análisis Químico Tipo

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    La cadena de suministros es un pilar fundamental para el éxito de cualquier proceso productivo en el sector industrial. La
    A lo largo del último tiempo, el centro de gravedad del mercado global del níquel se ha desplazado considerablemente en
    El estaño es considerado como un mineral crítico en la actualidad debido a lo fundamental que es para la industria

    La cadena de suministros es un pilar fundamental para el éxito de cualquier proceso productivo en el sector industrial. La elección de un proveedor de materias primas no solamente se basa en la calidad del producto, sino también en su capacidad para garantizar un suministro constante, puntual y eficiente.

    Para una empresa como Codam, que provee una amplia gama de metales no ferrosos y materias primas químicas, la logística es mucho más que un servicio: es una garantía de calidad y compromiso con cada cliente. En este marco, Codam ha reforzado esta área clave mediante el traslado reciente de sus operaciones a un centro logístico de primer nivel, optimizando cada etapa del transporte y la entrega.

    Logística optimizada desde una ubicación estratégica

    Siguiendo lo mencionado con anterioridad, el cuidado en el transporte de materias primas comienza mucho antes de que el producto salga del almacén. Empieza con una gestión de stock eficiente y una infraestructura que facilite la agilidad. Por eso, Codam ha trasladado sus operaciones al Parque Logístico e Industrial Panamericana 29, en El Talar, Tigre. Este cambio no se trata solamente de una mudanza, sino de una mejora sustancial en la capacidad logística de la empresa.

    Lo que esta nueva ubicación permite a la empresa es optimizar la gestión del stock permanente, asegurando así la disponibilidad de productos cruciales como níquel electrolítico, cobre fosforoso, ácido crómico, estaño puro y sulfato de cobre. Al operar desde un parque industrial, Codam agiliza las entregas y brinda un mejor servicio a sus clientes a lo largo y ancho de Argentina.

    La centralización en un punto estratégico como éste es fundamental para coordinar una red de distribución nacional y asegurar que cada pedido, sin importar su destino, se gestione con la máxima eficiencia. De esta forma, la empresa robustece su promesa de ser un aliado con la estrategia más económica y eficiente para los procesos industriales de sus clientes.

    Fiabilidad y transparencia en el transporte de materias primas

    Más allá de lo mencionado en términos de infraestructura, el verdadero cuidado en la logística se manifiesta en el servicio y el compromiso con el cliente. La optimización logística de Codam se traduce directamente en beneficios tangibles que aseguran la tranquilidad de los socios industriales. El principal de ellos es la garantía de un suministro constante y confiable, respaldado por stock permanente y entregas puntuales que se adapten a cada pedido.

    La red nacional de distribución de Codam asegura que las entregas se realicen en todo el país, manteniendo siempre un trato personalizado con cada cliente. Un aspecto clave en el cuidado en el transporte es la transparencia, y Codam lo aborda ofreciendo seguimiento de las operaciones, lo que permite a los clientes tener visibilidad y confianza en el proceso. Además, es importante destacar que, a pesar de la mejora en las instalaciones, Codam mantiene intacto su equipo y sus canales de contacto, asegurando que la experiencia y el compromiso de siempre sigan al servicio de la industria.

    En definitiva, la logística de Codam no se trata solo de mover productos, sino de construir una relación de confianza, brindando soluciones rápidas, eficientes y adaptadas a los objetivos y necesidades de cada cliente.

    A lo largo del último tiempo, el centro de gravedad del mercado global del níquel se ha desplazado considerablemente en dirección a Asia, con el rol preponderante de Indonesia, una superpotencia emergente. A través de una estrategia importante que incluyó la prohibición de exportar mineral en bruto en 2020, el país ha logrado forzar la construcción de fundiciones en su territorio, atrayendo miles de millones de dólares e inversiones, principalmente provenientes de China.

    El resultado de esta decisión ha sido que, hoy, Indonesia controla más del 60% de la producción mundial, con una alianza estratégica que ha dado lugar a lo que algunos denominan como una “OPEP del níquel”, controlada por Pekín y Yakarta, lo que se considera que crea una gran vulnerabilidad particularmente para los países occidentales.

    En la actualidad, China no solamente contribuye aportando el capital, sino que también brinda la tecnología y el conocimiento necesarios para el procesamiento del mineral. Mientras tanto, los productores tradicionales occidentales observan la forma en que sus operaciones se reducen y se complejizan económicamente, teniendo que reducir su producción o vender activos en muchos casos.

    El dilema occidental

    Siguiendo lo mencionado con anterioridad, podemos destacar que el dominio indonesio hoy tiene un precio que no se refleja en la Bolsa de Metales de Londres. La marcada ventaja competitiva del país se basa fundamentalmente en el uso intensivo del carbón para alimentar las fundiciones, lo que genera una huella de carbono masiva que choca directamente con los objetivos de la transición energética que el propio níquel debería facilitar. De lo que se trata es de un níquel “sucio” que podría enfrentar diversas barreras comerciales, como es el caso del mecanismo de ajuste del carbono de la Unión Europea. A esto se suman denuncias sobre el impacto social y medioambiental de la minería.

    El panorama para Occidente es sumamente complejo, debido a que producir níquel a nivel nacional es mucho más caro y enfrenta una fuerte oposición tanto social como regulatoria. No obstante, depender del eje asiático implica, por su parte, aceptar una dependencia estratégica de un competidor geopolítico y asumir la alta huella de carbono de su producción. Además, el avance de tecnologías alternativas, como las baterías de litio-ferrofasfato, que no requieren níquel, añaden un factor de incertidumbre sobre la demanda futura. De esa forma, la electrificación global se encuentra en una encrucijada, ya que el níquel barato de Asia lo que hace es acelerar la transición, pero a un costo geopolítico, humano y ambiental que se empieza a tener en cuenta.

    A pesar de los debates mencionados con anterioridad, los analistas destacan la importancia estratégica del níquel, el cual sigue siendo un pilar insustituible para la transición energética y el funcionamiento industrial avanzado. La disyuntiva se centra en los métodos de producción y las cadenas de suministro que definirán la próxima década de la mano de la geopolítica. En este marco, el reto no es reemplazar el níquel, sino alinear su producción con los mismos objetivos que ayuda a cumplir y determinar nuevas estrategias.

    El estaño es considerado como un mineral crítico en la actualidad debido a lo fundamental que es para la industria y la tecnología en este contexto de transición energética. Históricamente, forjó el inicio de la metalurgia en la Edad de Bronce. No obstante, en la actualidad existe una preocupación creciente en relación a cómo asegurar el suministro sin interrupciones. En este marco, Sudamérica, con sus importantes reservas y producción, juega un papel significativo, aunque enfrenta tanto oportunidades como desafíos.

    Producción y concentración regional en la actualidad

    En el año 2022 la producción mundial de estaño fue de 273.473 toneladas, con Asia dominando la oferta. Pero Sudamérica se destacó con tres países que se ubican entre los principales productores globales. Tal es el caso de Perú, que ocupó el cuarto lugar con 28.231 toneladas métricas finas (TMF), representando más del 10% de la producción mundial. Brasil, por su parte, se situó en el quinto puesto con 9.799 TMF, aportando el 3,58%. Y, finalmente, Bolivia, un país con una muy extensa tradición minera, ocupó el sexto lugar, con 17.613 TMF, contribuyendo con el 6,44%.

    Los mencionados países sudamericanos, junto con la República Democrática del Congo y Nigeria, se han convertido en fuentes alternativas vitales para el mercado global del estaño. La región se caracteriza fundamentalmente por una notable presencia de minería de estaño a pequeña escala, tanto en depósitos filonianos como aluviales, incluso en el pleno corazón de la Amazonía.

    Actores clave en el sector

    Siguiendo lo mencionado con anterioridad, cada país sudamericano presenta sus propias particularidades. Cabe destacar las siguientes:

    Bolivia: En el año 2023 la producción boliviana se ubicó en los 18.000 TMF, concentrándose en los departamentos de Potosí, La Paz y Oruro. La minería estatal es la más representativa, llegando al 58%. Además, es importante hacer referencia al cinturón de estaño de Bolivia, que es una región rica en este mineral, plata y metales comunes, con una historia minera que se remonta a los incas y una explotación a gran escala desde fines del siglo XIX.
    Perú: Como cuarto productor mundial, Perú tiene como principal destino de exportación a Estados Unidos. Hoy, la única empresa formal dedicada a este metal es Minsur, parte del grupo Breca, con la mina San Rafael en Puno y la fundición Pisco en Ica. Minsur es un actor global que produce cerca del 10% del estaño mundial y es reconocida por sus buenas prácticas y avances en materia de sostenibilidad.
    Brasil: Brasil tiene como zonas clave para el estaño los estados de Rondonia, Amazonas y Pará. El mayor desafío del país en esta materia tiene que ver con la extensa minería ilegal de estaño, especialmente en territorios indígenas de la Amazonía, de la cual no existen cifras oficiales.

    La minería de estaño a pequeña escala en la región enfrenta el reto de la informalidad y la ilegalidad, las cuales impactan en el medio ambiente y generan distintos conflictos sociales. La industria global del estaño está bajo una creciente presión para mejorar el desempeño y contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.